Archive for junio, 2017


Línea de los hijos

Una de las preguntas que más veces me han planteado es: ¿cuántos hijos voy a tener? La quiromancia no puede asegurar el número de descendientes que va a tener una persona. Popularmente se cree que los hijos se ven en las líneas que nacen sobre el canto de la mano y se internan en el Monte de Mercurio. Sin embargo, esta localización corresponde a las Líneas del Matrimonio o de la Pareja, que conoceremos en el siguiente apartado. Estas líneas deben ser examinadas con mucha cautela y, si es preciso, utilizando una lupa, ya que en ocasiones pueden confundirse con las que se forman en la articulación del dedo; sólo las más marcadas serán Líneas de los Hijos. Por  otra  parte, su  significado es mucho más amplio y complejo que el de tener descendencia. Hablamos de posibilidad ya que hoy en día una persona puede decidir la cantidad de hijos que desea tener, gracias a los métodos que existen tanto para evitar la concepción como para favorecerla. Así, es verdaderamente difícil que se haga realidad lo que uno  tiene marcado de nacimiento en las manos, es decir, que el número de líneas que aparecen grabadas en esta zona se corresponda con  el número de hijos que se tienen. Además, es frecuente observar estas líneas en personas que trabajan con niños, por ejemplo, educadores, psicólogos infantiles y pediatras. En estos casos suelen marcarse numerosas líneas, incluso en aquellas personas que no han ningún hijo.28 Líneas de los Hijos También es posible que aparezcan marcados los hijos adoptivos. Recuerda que la mano se forma por impulsos nerviosos, lo que hace que queden reflejados en ella los niños que asumimos como descendencia propia, aunque éstos sean adoptados, alumnos, etc. A pesar de todo lo dicho, puede intentarse una lectura de las posibilidades, una aproximación a la capacidad real de ser padres. En la interpretación de las Líneas de los Hijos la mano derecha es más fiable que la mano izquierda. En la izquierda estas líneas  nos indican la posibilidad, los hijos que puede tener una persona; en la derecha manifiestan el deseo, los hijos que piensa tener.Estas líneas suelen variar mucho con el paso del tiempo, ya que inicialmente se puede pensar en tener, por ejemplo, una docena de hijos y con los años cambiar de idea y optar por tener sólo dos o quizás ninguno.

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Lectura de manos en Madrid

 

Del 15 al 18 de junio lectura de manos en Madrid. Interesados escribirme a: quioromago@gmail.com Plazas limitadas. Gracias

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Monte de Júpiter

Júpiter, el gran benefactor, el dios romano de los cielos, es el Zeus de la mitología griega.

Es el tercer hijo de Cibeles y Saturno. La madre Tierra había profetizado que sería un hijo de Saturno quien le arrebataría el trono, de tal forma que apenas Cibeles paría un hijo, éste era devorado por su padre Saturno. Cibeles entregó a Saturno una piedra que él devoró pensando que era su hijo Júpiter. Al llegar a la edad adulta se propone derrocar a su padre y pide ayuda a su madre, quien le proporciona una pócima embriagante. Después de ser embriagado por Júpiter, Saturno vomita la piedra y a sus hijos Plutón y Neptuno. Los tres hermanos se unen para luchar contra su padre. Esta lucha duró diez años y, tal y como se había profetizado, la victoria fue para Júpiter y sus hermanos. Éste liberó a los Cíclopes (prisioneros de Saturno), quienes obsequiaron a Júpiter con el rayo, a Plutón con el yelmo que lo hacía invisible, y a Neptuno con el tridente. Una vez derrocado Saturno, sus tres hijos se sortean el mundo para reinarlo: a Plutón le pertenece el mundo subterráneo, a Neptuno el mar y todas las aguas y a Júpiter el cielo.

manos 092 copiaJúpiter tiene una estrecha relación con la esencia de la persona, expresa lo que somos. En él se encierra lo que queremos que los demás vean en nosotros y, de alguna manera, delata nuestra parte más interna e inconsciente El Monte de Júpiter, al igual que el resto de los montes, puede ser normal, protuberante, plano o hundido en relación con el resto de la mano. Un Monte de Júpiter normal, coherente al resto de la mano, indica que su poseedor se respeta a sí mismo y demuestra dignidad y seguridad a la hora de presentarse a los demás. Supone amor por la vida y consideración por los que están en ella. Se manifiesta en la alegría por vivir. Ya hemos comentado que, tradicionalmente, Júpiter es el gran benefactor. Sin embargo, como los demás dioses, también tiene una parte negativa que se manifiesta cuando el relieve del monte  es insignificante o excesivo. En el caso de Júpiter, la excesiva protuberancia del monte indica ambición desmedida, presunción, soberbia, excesos en uno mismo que se pueden manifestar en forma de megalomanía y un hedonismo muy acentuado. También define al mitómano, muy dado a mentir o a desfigurar la realidad, engrandeciéndola.

Un Monte de Júpiter plano o débil significa egoísmo, indiferencia hacia las cosas bellas de la vida, frialdad, falta de respeto a uno mismo y una personalidad reprimida y acomplejada

Un Monte de Júpiter pálido, que carece de color, revela una perso- na con falta de seguridad en sí misma, o bien angustia a la hora de mostrarse ante los demás.

 

La armonía del color de este monte con el resto de la mano indica estabilidad y coherencia. Expresa serenidad y seguridad en sí mismo, lo que llamamos “saber estar”.

 

Por último, cuando su color es de un rojo intenso significa exce- so, egoísmo, agresividad y orgullo. Un Monte de Júpiter con este color implica problemas con el aparato digestivo y, por lo general, acarrea muchos problemas a su portador.

 

Hay que tener en cuenta que los signos de la mano no tienen un significado absolutamente positivo o negativo. No todo en el Monte de Júpiter es bondad o maldad, porque los viejos dioses griegos, como los mortales, poseen atributos tanto positivos como negativos.

La lectura completa es la que permite ver las cualidades del sujeto, si ha nacido con ellas o, por el contrario, las ha tenido que trabajar para desarrollarlas.

Júpiter es la personalidad y como se desarrolla y trabajamos en nuestros aspectos, desde el ego más exaltado hasta la indiferencia personal más exaltada.