002 MANO HINDU

En Occidente la quiromancia tiene un origen de aproximadamente 5000 años. Durante todos estos años ha habido una larga tradición que ha pasado por diferentes épocas y culturas; del pueblo griego al pueblo romano, de éste a la Edad Media…, hasta que llega a nuestros días.

 

La palabra quiromancia llega a nosotros a través del pueblo griego. El término “quiromancia” proviene de las palabras griegas quiros (palma de la mano) y mancia (adivinación).

 

El primer indicio que tenemos de la quiromancia en Europa es un libro sobre el estudio de las manos que Aristóteles encontró en Egipto, encima de un altar dedicado al dios Hermes. Según se dice, la obra estaba escrita en árabe y en letras de oro.

 

Aristóteles regaló ese libro a Alejandro Magno, quien mandó realizar su traducción al latín para que pudieran conocerlo los eruditos europeos. De este modo, la lectura de la mano se exten- dió rápidamente por todo el mundo como una importante disci- plina de estudio.

 

De la misma época, se han encontrado escritos relacionados con el estudio de la mano en la India y en China, culturas que siguen siendo fieles a esta antigua tradición.

 

Otros documentos encontrados en América Latina son posterio- res al descubrimiento del continente americano. Sin embargo, se sabe que tanto los aztecas como los incas fueron grandes estudio- sos de la palma de la mano.

 

Se pueden encontrar elementos aislados referentes a esta tradición en casi todas las culturas y continentes, pero no es hasta mediados del siglo XX y principios del siglo XXI cuando se puede compro- bar científicamente la autenticidad de la lectura de las manos.

 

En 1945, en Alemania, un obrero de la construcción tuvo un accidente que le causó un traumatismo craneoencefálico, lo que provocó que las líneas de sus manos se borraran. Más tarde, conforme fue tomando otra vez conciencia, las líneas se le volvieron a marcar.

 

En el año 2001, en el Hospital Place d’Arsonval de Lyon (Fran- cia), a un paciente le trasplantaron las dos manos, que había perdido en un accidente.

 

A partir del trasplante comenzó a corregirse la zona del cerebro que controla esta parte del cuerpo, comprobándose a través de varios encefalogramas que en esa zona del cerebro hubo un antes y un después de la operación. Su funcionamiento comenzó a cam- biar en la medida que su cuerpo aceptaba sus nuevas manos.

 

Para mayor sorpresa, los médicos también pudieron observar cómo las líneas de sus manos variaban con la evolución, adaptándose a su nuevo propietario.

 

Estos sucesos permitieron comprobar que las manos se marcan por impulso cerebral nervioso, que entre cerebro y mano existe una estrecha relación.

 

De hecho, la antropología clásica nos dice que el cerebro no hubiera llegado a evolucionar tanto si no hubiésemos tenido como herramienta la mano. Mano y cerebro han provocado en el hombre un desarrollo que le ha llevado a ser el ser más civilizado del planeta.

grabado 1640 jean batista belot

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