INTERPRETACIÓN DE LAS MANOS DE ALEJANDRO JODOROWSKY

No nos cansaremos de advertir que la lectura adivinatoria de la mano no tiene futuro, vaya paradoja, pero así es, la opción  real a la lectura de la mano es la interpretación terapéutica, como menciona Jodorowsky: “Un arte que no sirve para sanar no es arte”.

Intuitivamente, hace años comencé a dar actos quiromágicos al termino de mis lecturas, intuía que la simple interpretación no permitía al consultante cambiar su vida y por ende sanarse. En la lectura predictiva no hay opción al cambio, es sencillamente el comentario de hechos pasados, cayendo el consultante en la repetición de los mismos errores.

Conocí a Alejandro Jodorowsky en una conferencia suya sobre el tarot en México en la década de los 70’s, pero no fue hasta el 2003, después de la publicación de la “Danza de la Realidad” que Jodorowsky junto con José Miguel Doniz organizaron un curso para formar a futuros psicomagos.

La foto de las manos de Jodorowsky se hizo en el transcurso de ese taller. Le escribí un mail pidiendo autorización para la publicación de la interpretación de sus manos y esta fue su respuesta: “Querido Francisco: lo de la mano puedo hacerlo y es para mi un honor que la descifres, aunque sé que ya hace mucho tiempo que vivo en el aura de ellas y no en su materia. Un fuerte abrazo Jodorowsky”.

En fin, estas son las manos del actor, del escritor, del cineasta, del mimo, del tarotista, del poeta, pero sobre todo las del “Psicomago”,  la clave de la interpretación de sus manos esta en el texto que él me envió: “Sé que ya hace mucho tiempo que vivo en el aura de ellas y no en su materia”.

Cuando uno transgrede la realidad puede vivir fuera del tiempo, ese que se implanta como forma de vida, o sea, fuera del marco que nos implica la geografía tradicional de nuestras manos. No obstante las cualidades y la forma en que los cambios se han efectuado están marcados en ellas; aunque hoy por hoy, estas manos son el reflejo de un deseo infinito por vivir fuera del tiempo, por vivir como si cada día fuese el primero de su existencia; nacen y mueren cada día.

El equilibrio en ambas manos es importante. El dedo de Venus se abre generosamente hacia fuera, símbolo de la capacidad artística, domina la palma de sus manos sobre los dedos, lo que denota un fuerte impulso por decidir desde los afectos, la cabeza queda relegada para una segunda opción. El color de la mano izquierda es más intenso, al igual que los montes de Júpiter Saturno y Mercurio sobre sus gemelos de la mano derecha, símbolo del poder personal sobre lo externo. El monte de Venus es muy amplio en ambas manos; sinónimo de gran vitalidad y de unas ganas desmesuradas por ganarle a la vida en todos y cada uno de los retos que van surgiendo, aunque en la juventud dicha vitalidad fue el epicentro de muchos problemas y conflictos.

El equilibrio de sus líneas en ambas manos es el resultado de una comunión interna, esta se ha logrado gracias a la aceptación de aciertos y errores y de muchas rupturas en el pasado.

Domina en ambas manos la línea del corazón, esta línea se presenta limpia y bien dibujada, reflejo del poder de decisión personal, para Alejandro lo verdaderamente importante es estar bien con él mismo y desde esa opción lo afectivo a nivel de pareja pasa a un segundo plano, imponiendo su forma de ser, tomando prioridad lo que realmente le seduce, ya sea un proyecto, una idea, un ideal, una mujer. Cuando el motivo de seducción desaparece, el cambio afectivo es inminente.

No es de extrañar que la línea de la cabeza sea más importante en su mano derecha. En la mano izquierda es menos firme y termina sobre el monte de Urano; internamente existe la necesidad de relacionarse intensamente con su entorno, es su mundo secreto ante los afectos, de allí su necesidad de pasar largas temporadas recluido dentro de su mundo interior en busca de su orden afectivo y creativo. En cambio en la mano derecha termina la línea de la cabeza sobre el monte de Luna; esto se traduce en la necesidad de manifestar abierta y públicamente toda su capacidad creativa, es la tarea inminente de proyectar hacia afuera, surge una necesidad vital por salir del interior hacia el mundo exterior para buscar un terreno fértil que permita a las ideas y proyectos crecer y volverse independientes, de esta manera los afectos y las ideas se renuevan constantemente buscando nuevos objetivos.

Las líneas del destino o vocacionales: Saturno, Apolo y Mercurio marcan infinidad de cambios, son tantos que han dado para que Alejandro haya escrito varios libros sobre su vida.

Lo realmente sorprendente lo encontramos en sus palabras y esto conecta con el inicio de esta interpretación y que es la clave de esta lectura “Sé que ya hace mucho tiempo que vivo en el aura de ellas y no en su materia”, y es que su línea de la vida queda paralizada en la mano izquierda a los 55 años y en la derecha a los 45. Es en el transcurso de esa década cuando Alejandro Jodorowsky rompe con la cotidianeidad, sale del tiempo para adentrarse a vivir en la cuarta dimensión y renacer día a día reinventándose a cada paso de su vida. Desde este plano su energía ha encontrado una forma de inmortalidad.

Su acto quiromágico es que cada día se bañe con agua bendita.

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