Las líneas de las manos son como caminos que encontramos delante de nuestros ojos, podemos entrar en ellos sin pensar, sencilamente porque si, o bien   podemos observarlos detenidamente y pensar si nos es propicio entrar en ellos o no, meditar si es el momento, sentir su energía, racionalizar si es conveniente y  después decidir. 

Las dos opciones son válidas y las dos nos pueden llevar al triunfo o al fracaso. Pero lo fundamental es que a partir del primer paso todo depende de uno mismo, lo demás es justificar la inacción o el fracaso porque todo, absolutamente todo esta en nuestras manos, sólo hay que saber interpretar que es lo que nos indican.

Nuestras manos son un mapa que nos proponen una ruta de vida, una manera de vivir y de poder encontrar la mejor manera para llegar a nuestra meta.

Lamentablemente  caminamos por la vida sin saber nuestro punto final y vamos dando palos de ciego queriendo encontrar respuestas en la nada o en gente tan perdida como nosotros incapaces de saber  cual es su ruta. Para un mometo y siente la fuerza de tus manos, observa si tus líneas son firmes y sin ruptutras o bien son débiles y rotas, en el primer ejemplo es que vas bien y has acertado tu camino, en el caso contrario es que algo esta fallando y necesitas recrtificar.

Has consciente tus cualidades, en tus mano esta la respuesta.