Es muy complicado ver unas buenas manos, el Dalai Lama tiene unas manos que cumplen casi todos los requisitos que debe tener unas buenas manos. Son equilibradas en forma y con unas líneas excelentes sin rupturas, islas, debilitamientos o puntos. Sus montes son equilibrados y todos ellos armónios.

La mano se marca por impulso cerebral nervioso por lo tanto en nuestras manos se ve como somos, cualquier alteración en ellas es el reflejo de nuestras debildades y de nuestros fallos.

Una mano sin defectos en sus líneas, montes o forma nos habla de la forma de ser de ese personaje y de su forma de actuar ante la vida. En las manos vemos a una persona si es coherente o no. Las manos son el espejo del alma y de nuestra psique ya que en ella vemos el inconciente y el conciente, el pasado, el presente y las posibilidades que nos brinda el futuro.

En las manos del Dalai Lama vemos esa correspondencia entre su actividad y sus manos, son generosas, dan, equilibradas y armónicas, no hay rupturas y tienen lo que debe de tener una mano buena; Son buenas sus líneas principales, de destino y las secundarias. Sus montes todos ellos están equilibrados y mantiene un equilibrio entre todos ellos.

Si observa con calma se dará cuenta que hay una correspondencia entre la mano izquierda y la derecha, cosa muy difícil de que suceda y en este caso se dá.

Las manos del Dalai Lama son un claro ejemplo de una persona coherente y fiel a sus convicciones. Cada quien es como es y en sus manos se refleja su verdadera escencia, una mirada puede engañar, las manos no engañan.